martes, 24 de marzo de 2009

7 DE MARZO

Aquel día prometía ser otro más, ni más soleado, ni más nuboso, simplemente otro día en el que cumplir las cuatro obligaciones de siempre; hasta que en la frontera del sueño y el maldito despertar, recordó que su hijo cumplía años -hoy tengo un buen motivo para levantarme-, aún así, parecía que el día era mas bien gris (al menos con lo del cumpleaños no era negro), la mañana fue avanzando y se dió cuenta de que estaba con las personas que mas quería, su mujer, sus hijos, su madre, y dos personajillas que últimamente pululaban alrededor y a las que también había aprendido a querer, -joder si al final no va a estar tan gris-.

Llegó la hora de comer, (hacía tanto que decía que su mejor vicio era la comida que acabó creyéndoselo), y fueron al mejor sitio de su ciudad "La Cuerda", donde Vicente y Tomás rivalizan por qué es mejor, si la atención, o la comida y uno se va siempre pensando que son complementarios y eso hace de su local algo tan especial. La comida como siempre que iba allí fue genial y el día empezó a tomar un color totalmente distinto, ya habían desaparecido todos los tonos grises y ahora eran totalmente vivos.

Recorodó que despues había quedado en ver el concierto de Pachamama, dondo Adrían iba a celebrar su cumpleaños como más le gustaba, cantando, y además rodeado de amigos -pues no esta nada mal, haciendo lo que te gusta y con amigos, me apunto- y el concierto fue genial Adrián, Lemus, Juan y el resto de amigos sintiéndose bien y haciéndonos sentir muy bien, mi gente, mis amigos, un par de cubatas, Adrián cantándole a su abuela lo que tantas veces le había pedido, ella emocionada después de tantos despueses y de repente hubo una gota genial que desborda el vaso, sale María José a contarnos las canciones en el lenguaje de los signos y nos hace, a todos, oir y vivir las canciones de una forma tan increible que él se emocionó por primera vez en un concierto en mucho tiempo.

Ese día había empezado negro, pero Maite, Juan, Adrían, Paca, Tamara, Eva, Tomás, Vicente, Lemus, Juan, María José, las canciones, la comida, los signos y el resto de amigos, fueron demasiado -incluso diría un exceso- y se dió cuenta de lo afortunado que era tenía mas de cien motivos para sentirse bien.

1 comentario:

  1. Siempre es un placer leerte, y más si es para descubrir que tengo el poder de aportar un granito de arena para hacer que un día gris se llene de excesos!^_^
    Biquiños

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